El Servicio de Medicina Nuclear ERESA del Hospital General Universitario de Valencia (HGUV), en colaboración con el Servicio de Neurología del Hospital Clínico Universitario de Valencia, han realizado la primera prueba con PET amiloide a un paciente de la sanidad pública.

Este pasa por ser el primer y único radiofármaco de diagnóstico disponible para detectar placas beta-amiloide (un hallazgo neuropatológico característico de la enfermedad de Alzheimer) sin necesidad de autopsia. Según el Dr. José Miguel Laínez, Jefe del Servicio de Neurología del Hospital Clínico Universitario de Valencia, “nos permite realizar un diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer en las fases precoces, incluso en pacientes con una mínima sintomatología”. Además, tal y como añade, “es bueno que se disponga de una herramienta como ésta en los hospitales de la red pública, lo que permitirá avanzar en el conocimiento y manejo de esta terrible plaga del siglo XXI”.

Fuente: elmundo.es

El primer y único radiofármaco de diagnóstico para detectar fases precoces de Alzheimer (PET amiloide) se acaba de probar en Valencia. Un sistema de detección que se puede aplicar, «incluso en pacientes con una mínima sintomatología», según el jefe del servicio de Neurología del Hospital Clínico Universitario de Valencia José Miguel Laínez, quien destacó que esta técnica «nos permite establecer el diagnóstico precoz de la enfermedad de Alzheimer con una muy alta probabilidad y con unas mínimas molestias para el paciente».


La principal ventaja del método de diagnóstico es que detecta la cantidad de plazas beta-amiloide (un hallazgo neuropatológico característico de la enfermedad de Alzheimer) sin necesidad de autopsia o disección anatómica.
La prueba se ha realizado sobre un paciente de la sanidad pública desde el servicio de Medicina Nuclear ERESA del Hospital General Universitario de Valencia, en colaboración con el Servicio de Neurología del Hospital Clínico Universitario de Valencia.


Técnica esencial
Laínez indicó que la técnica «esencial para la realización de ensayos clínicos en fases precoces de la enfermedad, lo cual tendrá repercusiones muy positivas en la práctica clínica». Especialmente porque «muchos de los fármacos disponibles actualmente para tratar el Alzheimer tienen una eficacia muy limitada, lo que se puede deber en gran parte a que los estamos administrando en fases de la enfermedad demasiado tardías».
Por ello, si se detecta de forma precoz y con un procedimiento PET menos agresivo «podemos afirmar que hemos logrado un avance en el dianóstico muy importante», incidió el jefe de Neurología del Clínico.


Respecto a su disponibilidad, Laínez reconoció que «es bueno que se disponga de una herramienta como ésta en los hospitales de la red pública, lo que permitirá avanzar en el conocimiento y manejo de esta terrible plaga del siglo XXI». De hecho, «la colaboración público-privada en el empleo de nuevas tecnologías ha permitido que los pacientes de la sanidad pública valenciana se beneficien de un nuevo radiofármaco, que tiene el potencial de mejorar la precisión en el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer», aseguró el jefe de Medicina Nuclear del HGUV y Director Médico del Grupo ERESA, José Ferrer-Rebolleda.


Amyvid
El fármaco Florbetapir (18F), una herramienta de diagnóstico innovadora denominada Amyvid, es comercializado por Eli Lilly and Company y Avid Radiopharmaceuticals en la Unión Europea para visualizar mediante imágenesPET la densidad de la placa neurítica beta-amiloide en el cerebro de pacientes adultos con deterioro cognitivo que están siendo evaluados por una posible enfermedad de Alzheimer y otras causas de deterioro cognitivo. Exactamente, el radiofármaco se adhie-re a las placas amiloides y se detecta mediante el uso de un escáner PET de imágenes cerebrales.

 


Evita diagnósticos incorrectos que llegaban a ser uno de cada cinco


Un estudio reciente, en el que se usó Florbetapir en pacientes diagnosticados de Alzheimer, halló que uno de cada cinco pacientes en realidad no tenía placas beta-amiloide en el cerebro y, por tanto, no tenía Alzheimer. Este dato concuerda con otros estudios independientes que probaron en las autopsias que uno de cada cinco pacientes diagnosticados de Alzheimer en vida habían sido incorrectamente diagnosticados.